sábado, 5 de julio de 2014

MANDALAS



Mandala o mándala es una palabra sánscrita que significa círculo, rueda, halo, totalidad. 

Un mandala es una representación, simbólica espiritual y ritual del macrocosmos y el microcosmos. Es el centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transmutar positivamente el entorno y la mente.

Durante miles de años, los diseños geométricos circulares han formado parte de la práctica espiritual a lo largo y ancho del mundo. Las culturas orientales han usado específicamente mandalas para las meditaciones y visualizaciones durante siglos. Forman parte de las múltiples técnicas de relajación que practican.

La Kalachakra tibetana, conocida como Rueda del Tiempo o Ciclo del Tiempo, es probablemente uno de los mandalas más famosos del budismo tántrico e ilustra simbólicamente la completa estructura del Universo. Representa el tiempo y los ciclos en su significado más amplio, desde los ciclos respiratorios hasta los ciclos planetarios.

En occidente, también podemos encontrar configuraciones mandálicas, frecuentemente realizadas con intención espiritual: 
  • la mandorla del arte cristiano medieval

  • los rosetones de vitral en las iglesias góticas

  • las chacanas (cruces andinas)...


Es muy probable que esta universalidad de las figuras mandálicas se deba al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de equilibrio y perfección. Quizás, el perímetro del círculo evoque a la naturaleza cíclica de las cosas.

Se considera que el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung introdujo el concepto de mandala desde oriente a occidente. Él consideraba que representaban la totalidad de la mente, consciente e inconsciente, la personalidad propia que el sujeto intenta perfeccionar en el proceso de individualización, por lo que los utilizó en terapia. Confirmó con sus trabajos que pintar mandalas ofrece tranquilidad y sosiego, tanto a personas sanas como enfermas.

Pintar mandalas u observarlos detenidamente unos minutos durante la práctica de una relajación ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, manifestando la creatividad de la persona, conectándolo con su ser esencial y aportándole sabiduría interior, centro y serenidad.

Algunos de los efectos que podemos conseguir dibujando y/o coloreando mandalas son reducir estados emocionales negativos (estrés, ansiedad, depresión...) y promover aspectos positivos (autoestima, concentración, creatividad, memoria, motricidad fina...).