sábado, 26 de noviembre de 2011

LA LECHE (4ª parte)

ROMPIENDO CON EL MITO DE LA LECHE Y EL CALCIO 
Fijándonos en la naturaleza, que debería ser siempre nuestra referencia, encontramos animales con  una estructura ósea imponente y que no solo no se alimentan de lácteos, sino que tampoco comen carne (elefante, vaca, rinoceronte).

Si miramos hacia la población mundial, observamos que los mayores consumidores de lácteos son aquellos países que presentan mayor índice de osteoporosis y fracturas de cadera en sus poblaciones (Estados Unidos y países escandinavos). Por el contrario, en los países asiáticos, donde apenas se consumen lácteos, el índice de osteoporosis es mucho menor.

Pero la mayor lección de todo esto, está en prestar especial atención al equilibrio nutricional. La suma de todo es lo que cuenta. No tan casualmente, los países citados anteriormente en primer lugar,  son también grandes consumidores de productos animales (carnes), mientras que los países orientales basan su alimentación en las verduras y los cereales.

Hay estudios que evidencian menor índice de osteoporosis entre los vegetarianos que entre los carnívoros.

Dicho esto, para combatir la osteoporosis, quizás deberíamos utilizar un planteamiento bien distinto. Deberíamos preguntarnos ¿por qué perdemos calcio?

Algunos alimentos, a pesar de su alto contenido en calcio, lo aportan en un contexto de desequilibrio nutricional o contrarrestan el efecto de otros nutrientes, quizá nuestro organismo lo está eliminando o tal vez se está depositando en tejidos blandos u otros lugares inadecuados.

Alimentos que nos aportan calcio

  • Legumbres: soja, garbanzos…
  • Frutos secos: almendras, avellanas…
  • Semillas: sésamo…
  • Verduras: col rizada, brócoli, perejil, nabo, berros, cebolla…
  • Algas: hiziki, kombu, wakame…
  • Sardinas en lata (con sus espinas)
  • Sopas preparadas con espinas de pescado o hueso de carne (preparadas con una cucharada de vinagre para que el calcio se filtre mejor al caldo)

Alimentos que afectan al equilibrio del calcio

  • Leche y derivados
  • Azúcares concentrados: azúcar, miel
  • Consumo elevado de proteínas: carne, ave, pescado
  • Solanáceas: patata, berenjena, pimiento, tomate, tabaco
  • Verduras ricas en oxalatos: espinacas, acelgas
  • Café
  • Alcohol
  • Sal
  • Cítricos

A NIVEL ENERGÉTICO
La leche nos une con la energía materna y nos alienta esos sentimientos que todos asociamos a nuestras infancia, quizás por eso, nos es tan difícil renunciar a ella.

Es un estímulo Yin. Su energía es fría, expansiva, por lo que su consumo habitual va a repercutir en nuestra energía digestiva disminuyéndola y, por lo tanto, haciendo que disminuya también nuestra capacidad para absorber el calcio y demás nutrientes.

Además, esa energía centrífuga va a provocar distensión abdominal, debilidad intestinal, nos va a enfriar interiormente y va a dificultar la función del bazo-páncreas, que en medicina tradicional china, es la fuente que genera la energía vital y la buena calidad de la sangre.

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